Category: EDUCACIÓN

Disfrazando a las criaturas (de Arturo Perez Reverte)

Por , 10 septiembre 2012 10:23

descarga

Copio de un mail que un amigo me envia. Me parece un artículo muy ilustrativo del “cómo va la sociología hispánica hoy”.

Fecha del sainete: junio. Lugar: escuela infantil con cabroncetes de 3 a 6 años. Personajes: miembros de la antes APA (Asociación de Padres de Alumnos) y ahora AMPAA (Asociación de Madres y Padres de Alumnas y Alumnos). País -lo han adivinado-: España. Motivo: fiesta de fin de curso de los malditos enanos. Para crear ambiente, precisemos que un estudio del psicopedagogo del centro determinó retirar la prohibición a los alumnos -alumnos y alumnas, puntualizaba-, común a la mayor parte de los colegios españoles, de utilizar el teléfono móvil en los pasillos y el patio del recreo. «La imposibilidad de utilizar el móvil -decía el delicioso texto pericial- genera una ansiedad en el alumnado que disminuye su atención y rendimiento en clase y puede dar lugar a disfunciones psicológicas». Con lo cual imagínense el recreo. Los pasillos. El cuadro, o sea. El colegio entero parece un locutorio telefónico. Eso sí: ni una sola disfunción a la vista.

Pero volvamos al asunto. Una vez situados en la clase de colegio de que se trata -lo llamaremos CEIP Buenaventura Durruti para no forzar la imaginación-, lo siguiente será fácil de comprender. Los papis y mamis, reunidos para tratar el asunto de la fiesta de fin de curso, debaten el tema. Por supuesto, el centro aconseja elaborar los disfraces infantiles con materiales respetuosos hacia el medio ambiente: reciclaje, reutilización de objetos, etcétera. Y este año, tras considerar varias posibilidades, alguien propone el tema Piratas, siempre atractivo para los niños y de sencilla ejecución, en principio. Después de animado debate previo -hay quien apunta, muy serio, que los piratas son individuos de ética discutible y no transmiten valores-, los padres y madres del alumnado y la alumnada deciden refugiarse en lo clásico. Los niños irán de piratas, y punto. Sombreros de cartón, parches en el ojo de materiales reciclables, calaveras y tibias de papel ecológico. Entonces alguien formula la pregunta crucial: «¿Y las armas?». Y se hace un silencio.

La discusión que sigue tras el silencio -ha durado cinco segundos de reloj- es estupenda. Tengo la transcripción literal, pero la soslayo por larga. Resumiré consignando que una madre sugiere comprar espaditas de plástico en el chino de la esquina, pero otras se oponen. «No, que luego se pegan con ellas», dice una. «Hagámoslas entonces de cartón -responde otra-, en plan atrezzo». Pero surgen discrepancias. «Me niego a que los niños vayan armados», dice alguien. Un padre allí presente propone recortar pistolas de cartulina y que las lleven en la faja, pero otro se manifiesta en contra de cualquier arma de fuego, real o figurada. «De todas formas -interviene una madre-, un pirata sin espada no es un pirata». Otro silencio perplejo. Al fin, un padre sugiere que en vez de espadas los niños lleven catalejos. Podrían hacerse con tubos de papel higiénico, propone. «Entonces los niños irán disfrazados de marinos, no de piratas», apunta alguien. «O de astrónomos», tercia otro padre, guasón, al que dos o tres miran mal y alguien llama fascista por lo bajini. Sigue la murga. «Por definición, un pirata debe llevar un arma», razona una madre. «Es que son piratas buenos», opone otra. Eso suscita un vivo debate ético sobre la piratería. «Si son buenos, no pueden ser piratas», dice alguien. «Un pirata siempre es malo», añade otro. «Igual lo de piratas buenos con los niños no cuela», opina un tercero. «Hay peores formas de hacer el mal -expone después una madre-. Dejemos de aplicar clichés maniqueos y asociar la figura del pirata con la violencia». «Pues ya me dirás cómo hacen entonces los abordajes», le responden. Otra madre comenta que es posible que algún alumno tenga parientes faenando en el Índico y sepa lo que son piratas de verdad, con lo que el trauma psicopedagógico puede ser fuerte. Mejor no remover eso, opina. «Pero es que hay piratas y piratas, y los del Índico son somalíes hambrientos», justifica una tercera mamá. «Entonces, disfracemos a los niños de negros, pero sin armas», sugiere un padre que ha llegado tarde y no se entera bien de qué va la discusión. «Africano de color, quiero decir», añade cuando todos lo miran con el ceño fruncido. «Sí, claro. Vendiendo relojes y gafas de sol», propone el que antes fue llamado fascista. Alguien da unos golpes en la mesa y dice: «¿Os dais cuenta de en qué jardín nos estamos metiendo?».

Lo del jardín alumbra una idea brillante. Los enanos, se aprueba al fin por unanimidad, irán disfrazados de bucólico paisaje campestre: las niñas de árboles y los niños de flores, con pétalos recortados de papel de colores y un hueco en el centro para asomar la cara. Todos pacíficos, solidarios, ecológicos, reciclables, sostenibles.

O sea. Monísimos.

El principito nos descubre “un vanidoso”

Por , 3 diciembre 2011 21:57

PRINCIPITO

HACE AÑOS QUE NO RELEÍA EL PRINCIPITO. Es realmente un libro encantador. Copio un punto apropiado.

El segundo planeta estaba habitado por un vanidoso:

—¡Ah! ¡Ah! ¡Un admirador viene a visitarme! —Gritó el vanidoso al divisar a lo lejos al principito.

Para los vanidosos todos los demás hombres son admiradores.

—¡Buenos días! —dijo el principito—. ¡Qué sombrero tan raro tiene!

—Es para saludar a los que me aclaman —respondió el vanidoso. Desgraciadamente nunca pasa nadie por aquí.

—¿Ah, sí? —preguntó sin comprender el principito.

—Golpea tus manos una contra otra —le aconsejó el vanidoso.

El principito aplaudió y el vanidoso le saludó modestamente levantando el sombrero.

“Esto parece más divertido que la visita al rey”, se dijo para sí el principito, que continuó aplaudiendo mientras el vanidoso volvía a saludarle quitándose el sombrero.

A los cinco minutos el principito se cansó con la monotonía de aquel juego.

—¿Qué hay que hacer para que el sombrero se caiga? —preguntó el principito.

Pero el vanidoso no le oyó. Los vanidosos sólo oyen las alabanzas.

—¿Tú me admiras mucho, verdad? —preguntó el vanidoso al principito.

—¿Qué significa admirar?

—Admirar significa reconocer que yo soy el hombre más bello, el mejor vestido, el más rico y el más inteligente del planeta.

—¡Si tú estás solo en tu planeta!

—¡Hazme ese favor, admírame de todas maneras!

—¡Bueno! Te admiro —dijo el principito encogiéndose de hombros—, pero ¿para qué te sirve?

Y el principito se marchó.

“Decididamente, las personas mayores son muy extrañas”, se decía para sí el principito durante su viaje.

La universidad a competir: tasas y becas

Por , 23 octubre 2011 22:19

universidadEl panorama universitario europeo esta agitado. La universidad europea no es sostenible economicamente. Inglaterra cobra desde hace un año una matrícula a los universitarios. 9.000 libras esterlinas, unos 10.300 Euros. En España los universitarios pagan entre 900 y 1.400 Euros. En Cataluña para el próximo curso se preven subidas importantes. Intuyó que el nuevo gobierno no podrá “aguantar” subvencionar el 88 % del coste universitario.

Empieza una nueva época en la Universidad. El precio les hará competir y el alumno será “cliente” y además tendrá el estatuto de “consumidor” de servicios universitarios. Se acabo el gratis total. La Universidad -practicamente pública- se verá sacudida por este nuevo factor. En un primer momento, los estudiantes se “plantarán” contra la subida de tasas, pero como en tantos otros servicios públicos habrá que pagar, bien su coste, bien  una tasa muy aproximada al coste.

Parece irreversible el proceso que han iniciado los ingleses. Pronto  seguirán alemanes y franceses y de ahí se extenderá a toda Europa. Por supuesto, también a España. El hecho de que la competencia este transferida a las Comunidades Autónomas le añade un aliciente más a esta singular competencia.  Ahora -a diferencia del Impuesto de Sucesiones- no se tratará de rebajar la tasa, sino de dar un buen producto. Las Universidades del futuro se caracterizarán por su docencia de calidad y por su labor investigadora. La “fábrica” de títulos ya acabó: volverá el rigor y la exigencia a la Universidad. Creo que en esto la crisis aportará soluciones ingeniosas.

No obstante, la subida de tasas no sería justa sin un sistema de becas acorde a la capacidad del universitario. Soy partidario de las becas al talento para hacer efectivo el principio de igualdad de oportunidades. A la Universidad no deben ir todos, deben ir los más capacitados para la labor intelectual. La Universidad debe formar a las élites y a los cuadros directivos de una Nación. Sin un buena política de becas esto no sería así.  Una de las reformas -de las muchas- que el nuevo gobierno deberá afrontar es la reforma universitaria.

No es el Mayo del 68

Por , 13 agosto 2011 15:25

realistasLas revueltas que desde los año 2005 vienen sacudiendo la vieja Europa me traen a la memoria aquellos sucesos  conocidos como Mayo del 68. Tenía 12 años pero los mensajes del Mayo del 68 marcaron a mi generación. Fue el tardofranquismo; la vecindad de Francia; los veranos en Ibiza junto a los hippies. No sé que fue, pero mi generación (ahora entre 45-75 años) quedo marcada por el prohibido prohibir. Marcuse, Erich Fromm, Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Chon-Bendit, Hermann Hesse, Wilheim Reich son iconos de aquella generación.

Las “banlieus”, los indignados españoles o las revueltas de Londres no son el Mayo francès. ¿Por qué? Por varias razones. La primera, por qué el Mayo francés era una queja y una revuelta contra un modelo de sociedad intolerante luchaban  contra una esquema moral. El Mayo francés fué el inicio de la revolución sexual y de un cambio en las costumbres de un enrome calado personal y social . Las revueltas actuales no pretenden estos fines. La segunda razón, por qué el Mayo francès era la revolción de los “niños bien”, estudiantes de Universidad, los pijo progres que  proclamaban el fin del machismo, el fin de las élites,  a la par que levantaban la lucha de clases cómo método de revolución social. El socialismo, el troskismo, el marxismo o el leninismo -sin dejar de lado el anarquismo- eran las ideologías que “ilustraban” el Mayo frances.

Las revueltas de Londres -por indicar las últimas- tienen otras prioridades. Los “gamberros” -en mi opinión es lo que son-  saquean tiendas, roban ropa y calzado, sustraen televisiones y otros aparatos multi media. Son desempleados, muchos ni estudian, ni trabajan; otros estudian o trabajan pero se quejan de que el Estado no les da los que les promete. Son el producto inane de la sociedad del bienestar. Es la generación del “give me”.

Me quedo con el Mayo del  68. Fué una revolución.   Centrada en ideas: !seamos realistas: pidamos lo imposible! !Prohibido prohibir! !La cultura es la inversión de la vida! !La acción no debe ser una reacción, sino una creación!  Son las frases del Mayo francés. Hay muchas diferencias con las revueltas actuales de nuestra sociedad occidental. Ciertamente hay un común denominador y no es otro que un sentimiento de frustación y una exigencia de cambio pero la alternativa del Mayo francés era mucho más fresca, más franca y más divertida. Sucesos como la “banlieu” francesa del  2005 o la  reciente revuelta inglesa dejan como recuerdo violencia, muerte de inocentes, robos y saqueos.  No se puede dejar de tomar en consideración los sucesos recientes. La democracia tiene puntos débiles y es perfectible como todo lo humano. La política ha sido en parte responsable de una crisis económica que ha zarandeado al occidente opulento y lo ha postrado en el paro y la miseria. Tomemos buena nota de lo que esta pasando pues las promesas incumplidas, la política de los derechos sin obligaciones o el todo vale tienen un efecto a la larga muy nocivo.

Repensar el Estado del Bienestar

Por , 12 agosto 2011 14:45

estado bienestarFijénse en el título: repensar. No enmendar, cambiar, sustituir o arrumbar el Estado del Bienestar. He titulado “repensar”.  Volver a pensar, a meditar, el cometido, el sentido y el alcance de esto que nosotros queremos y apreciamos tanto y que es el Estado del Bienestar.

El apoyo de este “bienestar” -propio de la sociedad occidental- no es otro que la justicia social. La solidaridad española se manifiesta en una sanidad pública de calidad, también con una educación de nivel o una policía que nos garantiza nuestra seguridad. La ayuda inter generacional proporciona unas pensiones dignas a nuestros mayores. El esfuerzo de todos logra unas infraestructuras potentes que ayudan a elevar el nivel de vida y facilitan el progreso de las personas y de las empresas. Pero este planteamiento hay que repensarlo. Podemos tener el Estado del Bienestar que podamos pagar esta es la premisa. Propongo algunas cuestiones. ¿Qué sentido tiene que nuestros mayores tengan unas vacaciones prácticamente gratis en paraísos exóticos? ¿Tiene lógica que haya personas a quiénes compense más el seguro de desempleo que un trabajo en tiempos de crisis?  ¿Todo municipio que se precie ha de tener  gratis o casi biblioteca municipal, polideportivo de parquet y aula de música? ¿Han de ofrecer los Ayutamientos clases  gratis de aerobic, pilates, tai-chi y otras modas saludables?

En mi opinión los ciudadanos debemos de platearnos cuál es la “mesura” , el “criterio y papel” de este Estado patriarcal. Hemos cometido excesos. No hace falta poner ejemplos. Los excesos se pagan y esto es lo que esta pasando: ahora no hay dinero. Hemos de repensar el papel del sector público en todos los sectores, desde la sanidad hasta la seguridad y policía. Hay que repensarlo, no para suprimirlo, sino para hacer de este Estado un ente más lógico y más competente.

Súbetelos o búscate una alternativa

Por , 3 agosto 2011 18:56

pantalones-texas--478x270Enseñar la nalga; medio o todo el pecho; ir con el sujetador al aire; ir con el torso desnudo… El vestido sí importa. No sólo vestimos de determinada forma para protegernos del frío o para pasar menos calor. El vestido, el pelo, las gafas, los tatuajes forman parte de nuestra identidad. Podemos ser unos rastafaris, llevar unos pantalones que enseñen las nalgas o mostrar unos “pircings” en los labios o en la nariz que asustarían a  cualquier tribu africana. Podemos, pero esto nos identifica. Nos identifica más que el traje y la corbata.

“Súbetelos o búscate una alternativa” es el anuncio en los autobuses de Forth Worth, Texas invitando a subirse los pantalones o  ir … andando. «La gente no quiere ver qué llevan otros debajo de su ropa», afirma Joan Hunter, director de comunicación de la empresa de autobuses, señalando que «nuestros clientes opinan que estos comportamienos son irresponsables». Las ciudades -Barcelona es un ejemplo- van elaborando normas sobre el vestido. Volvemos a lo que antes llamábamos ”buenas costumbres”. Me alegro. Sinceramente, me costaría mucho  contratar para un despacho de abogados a un joven con una cresta colorada coronando su testa. Nuestra forma de vestir tiene mucho que ver con lo que somos: la cara es el espejo del alma.

Van surgiendo normas sobre las formas de vestir. Empiezo a oír voces sobre el vestir en las mujeres. En concreto, ciertas modas que “visten” a las chicas  y a las no tan chicas como si fueran unas fulanas.  Los viandantes tenemos derecho a mirar la cara de una chica o una señora sin que tener que apartar la vista por que enseña todo menos la cara. Mi intimidad tiene el derecho a que en el espacio público no se me exhiban las intimidades de los demás. ¿No están las revistas porno  fuera del alcance normal? Pues eso. Por esta misma razón no tengo porque verle el culo a un señor o a una señora que anda por la calle  al descubierto: que lo enseñe en  su casa o a sus amigos.  O en último término en Africa hay tribus que van así…

Política y cultura (y II)

Por , 31 julio 2011 19:35

Jano bifronte, divinidad greco-romana

Jano bifronte, divinidad greco-romana

Hace una semana, acabamos una de nuestras entradas con un brindis a la cultura. “¡Es la hora de la cultura!”, decíamos. Pero para que este tipo de proclamas contundentes y abstractas sean eficaces y no mera retórica hueca, deben concretarse. “Diga usted qué entiende por cultura y por qué la considera vital en la experiencia humana”, nos podría requerir alguno. A eso vamos. Cultura es para muchos -incluso para mí a veces- un concepto que cae como una losa: un cúmulo de conocimientos eruditos, de restos arqueológicos, de obras abstrusas, de performances incomprensibles.  En una acepción más positiva, la palabra cultura suele hacer referencia a las obras inmortales del espíritu humano: las novelas inolvidables, las poesías recias del corazón, los cuadros embrujantes, las composiciones harmoniosas… Todo ello es cultura. Pero la cultura es mucho más que todo ello.

Como en tantas ocasiones, la etimología da pistas para comprender el sentido profundo de un concepto excesivamente manoseado. En su origen morfológico y semántico, la palabra “cultura” está estrechamente vinculada a la noción de “cultivo”. La cultura es, por tanto, el cultivo del alma, el cultivo de los paisajes de la interioridad. La mitología griega y romana dio a luz una figura que para este asunto nos es pertinente: se trata del dios Jano, la divinidad de los tránsitos y los límites. Una hermenéutica libre de este personaje nos aporta algunas claves para comprender lo que es la cultura. Jano tenía dos caras. Una mira hacia el exterior. La otra, se vuelve hacia el interior. Una descubre el mundo de afuera. La otra sondea el horizonte de los adentros. Magistral metáfora del ser humano, el único animal que goza de una esfera interior. En el fondo, él es una intimidad viva, una interioridad encarnada.

Cabe recordar, sin embargo, que el mundo interior nos es dado sólo en potencia, como una posibilidad. Es un campo vacío, por sembrar. La cultura consiste precisamente en el arte de cultivar este terreno, sembrando con paciencia palabras, imágenes y emociones fecundas. En esta siembra y en su cuidado se juega el ser humano la intensidad y la belleza de su vida. Es realmente triste conocer un paisaje humano sin “civilizar”, un mundo interior abandonado, convertido en un erial asfixiante. Son estos desiertos interiores, estas tierras de nadie, las que arrojan a la persona a una existencia epidérmica, hierta de sentido y abocada  a la manipulación. Sólo queda entonces la banalidad de lo instantáneo, el diálogo de besugos, el entretenimiento del Facebook. ¡Qué diferencia, en cambio, cuando conocemos a alguien con una interioridad cultivada! Es una persona que no necesita llenar su nimiedad con palabrerías ni su soledad con artilugios de todo tipo. Le basta con pasearse por los jardines del alma para disfrutar de un buen rato. Es un placer para los demás charlar y vivir con él, porque en su palabra y en su mirada se refleja la riqueza aquilatada en su interior.

La cultura es, por tanto, la posibilidad de llegar a ser plenamente humanos. La filosofía y la experiencias nos demuestran la plasticidad del hombre y de la mujer. Al ritmo de la vida, las personas vamos tomando forma. Es curioso percatarse como, al cabo de unos años, algunas personalidades recuerdan a obras maestras de la historia del arte mientras otras no pasan del urinario de Duchamp. Así pues, la cultura es el cultivo de la personalidad y el desarrollo de sus potencialidades. Hay que reiterarlo, para no confundir la esencia de la cultura con los “medios” de la cultura: los libros, los cuadros, los recitales, los conciertos, etc. La política cultural debe orientarse a promover los mejores medios de la cultura, los acicates que permitan a los ciudadanos una roturación creativa de su interioridad. En este sentido, debemos gravar a fuego los clásicos de la literatura, del pensamiento, del arte, etc. Pero es fundamental tener una visión amplia de la cultura, sin caer en pedanterías ni elitismos rebuscados. Cultura es todo aquello que promueve la “civilización” de la personalidad. En este sentido, el cine puede ser alta cultura, como también el deporte o los paseos por la naturaleza. Hay personas que, sin ser eruditas, son maestras de cultura, porque sus experiencias vitales y su compromiso moral ha dejado una huella de profunda humanidad en su interior. También ellas -tengan o no estudios- deben tener voz en el panorama cultural. Una historia vital extraordinaria es la mejor invitación al crecimiento personal.

Como hemos podido comprobar, la indagación etimológica de la palabra “cultura” ofrece rastros valiosos para su comprensión. De todos modos, la presentación que hemos hecho no es completa. Nos falta ahondar todavía un paso más en la historia de las palabras para acabar de perfilar todo el sentido de la cultura. “Cultura” tiene relación directa con “cultivo”,  pero también con “culto”. Las tres palabras comparten una misma raíz. Nos topamos con una constatación que exige valentía a todos, y desconcierta inevitablemente a la progresía. La cultura tiene relación directa con la religión. Podríamos extendernos largamente en este asunto. No es nuestro propósito. La vivencia religiosa -que incluye el conocimiento de verdades trascendentes y la práctica del bien- es una de las formas privilegiadas de la cultura, del cultivo de uno mismo. De nuevo, hallamos una justifcación de esta afirmación en la etimología de la palabra “religión”. Diversos estudiosos apuntan que “religión” procede de “religación”. En efecto, la práctica religiosa permite religar la persona en sus múltiples dimensiones. En un primer nivel, la celebración del misterio religioso une socialmente a todos los que participan en él. En en segundo nivel, la experiencia religiosa permite un anudamiento coherente de las facetas personales (corporalidad, emotividad, racionalidad, espiritualidad). Finalmente, la religión facilita un enraizamiento en la Fuente del sentido, de la verdad y del ser. Por todo ello, el encuentro religioso ensancha los marcos del alma y es cultivo fecundo de la propia personalidad. No corresponde al gobierno forzar este diálogo con el Otro ni determinar la manera en qué debe realizarse. Pero sí ofrecer las garantías y remover los obstáculos para que los ciudadanos puedan disfrutarlo. Hacer política cultural es, al fin y al cabo, posibilitar instrumentos valiosos para que, en diálogo creativo con ellos, los ciudadanos puedan desarrollarse interiormente en libertad. Sencillo de ver; complejo de articular; apasionante de realizar.

Política y cultura (I)

Por , 25 julio 2011 20:35
Piet Mondrian: Composición 1902 (1925).

Piet Mondrian: Composición 1902 (1925).

Tras las últimas elecciones, ha habido mudanzas en la diputación de Barcelona. El pacto entre el Partido Popular y Convergència i Unió asegura una nueva gobernanza y supone un cambio regenerador en esta institución clave del sistema político catalán. El pacto entre el PP y CIU conlleva un traspaso de notable calado: el Partido Popular asume la responsabilidad del área de cultura. Esta noticia me sugiere hoy alguna reflexión.

Desde el siglo XIX, hay una idea que -más o menos cierta- ha calado en la cultura política y en el imaginario colectivo de nuestro país. Resumámosla en pocas palabras y en su parcial simpleza: la derecha se dedica a la economía y, a veces, a conservar la tradición espiritual del país, mientras a la izquierda le corresponde la cultura, el pensamiento y la reforma social. Se trata de una concatenación de ideas que ha tenido algo de cierto, aunque la historia nos exigiría matizaciones importantes (¿no es verdad, por ejemplo, que muchos de los avances sociales de finales del siglo XIX y principios del XX se debieron al partido conservador cimentado por Cánovas del Castillo?). En cualquier caso, quedémonos por hoy con el estereotipo. En la historia contemporánea de España, se ha asociado habitualmente la figura del intelectual con el republicanismo, el liberalismo ilustrado o el socialismo. Una prueba reciente de la supuesta primacía moral e intelectual de la izquierda en el ámbito cultural es que el mismo Artur Mas ha entregado la Conselleria de Cultura de la Generalitat a uno de los ideólogos de la política cultural socialista en la Catalunya democrática: Ferran Mascarell, un hombre sin duda valioso.

La izquierda ha comprendido mucho mejor que la derecha la importancia nuclear de la cultura en el desarrollo de la vida social. En el fondo, los cambios políticos, morales y hasta económicos responden, habitualmente, a transformaciones culturales anteriores. La lógica de la democracia obliga a los políticos, en buena medida, a corroborar y a normalizar legalmente lo que ya se ha impuesto culturalmente en las mentalidades sociales. Apuntemos algunos casos. La Revolución Francesa, por ejemplo, fue la explosión sociopolítica de un conjunto de ideas elaboradas a lo largo de la Ilustración por una pequeña élite intelectual. Mucho más cercano a nuestros días es el caso de la teoría de género, que impregna inequívocamente la conciencia social, el discurso y las relaciones en el espacio público. La teoría y la práctica del género –con sus aportaciones emancipadoras y su preocupante tendencia al constructivismo antiecológico y a la ingeniería social- es la decantación de algunas corrientes intelectuales forjadas en ámbitos académicos que han acabado calando en el imaginario colectivo.

Fue el marxista italiano Antonio Gramsci quien mejor comprendió la íntima relación entre hegemonía cultural y dominio político. Al fin y al cabo, como señalaba Nietzsche, lo que mueve el mundo son las ideas, y lo que mueve las sociedades son los paradigmas mentales. Toda actuación humana es encarnación de ideas, concreción y materialización de concepciones económicas, políticas, filosóficas, morales, familiares, religiosas, etc. Quién logra marcar el compás del discurso público en una sociedad consigue orientar el futuro de la comunidad. Durante demasiado tiempo, la derecha española ha cedido la batuta cultural a la izquierda. Timorata, y probablemente amedrantada por la sombra del franquismo, la derecha ha desertado del debate de ideas. Ha llegado el momento de revertir esta tendencia. Hay que decirlo alto y claro. En una sociedad liberal como la nuestra, ningún sector social debe intentar imponer un monopolio ideológico y cultural. Parte de la riqueza de nuestra sociedad y de su desarrollo civilizatorio y económico, se basa en la libre discusión y confrontación de ideas en la esfera pública. Ahora bien, los sectores liberal-conservadores de este país no podemos permitir tampoco que el paradigma de interpretación de la realidad preconizado por la izquierda siga gozando de un pedigrí especial, de una legitimidad apriorística y de una patente de corso que no tiene razón alguna.

El marxismo que ha inspirado a las élites culturales españolas en los últimos decenios entró hace demasiado tiempo en barrena. La socialdemocracia está en crisis en toda Europa. La ingenuidad buenista en el campo antropológico y el relativismo nihilista en la esfera ética se han demostrado inconsistentes. Son un resguardo sencillo para los perezosos intelectuales. El proyecto educativo de la izquierda ha desesperado a los docentes de secundaria y ha permitido el crecimiento de unas hornadas de jóvenes igualadas culturalmente por lo raso. El multiculturalismo es simpático, pero simplón e ineficaz para articular y cohesionar una sociedad. Es verdad que entre las ruinas de este edificio intelectual, algunos han encontrado una nueva fuente para seguir manteniendo con cierta dignidad un discurso público: se trata del ecologismo –que contiene, sin duda, argumentos convincentes y exhortadores. Ahora bien, no parece que la religión del panteísmo naturista tenga suficiente fuerza para vertebrar todo un programa cultural.

No encontramos, por tanto, el motivo por el qué la izquierda ideológica deba seguir ostentando la dirección intelectual de nuestro país. En realidad, es momento de dejar de hablar de izquierdas y de derechas, de progresistas y conservadores en el ámbito cultural. Ha llegado la hora de orillar las etiquetas y de poner de nuevo en el centro de la vida cultural a la razón. Esa razón –esa búsqueda dialógica de las verdades fundamentales- por la que tanto lucharon los ilustrados. Nos encontramos ante el reto de redescubrir el sentido que la cultura tiene en la vida individual y social (dedicaremos a este tema un artículo posterior). Tenemos ante nosotros la tarea de repensar los ejes ideológicos, políticos y morales de la vida comunal. Esta es la ventaja de las crisis. Señalan las deficiencias de los edificios viejos y demandan creatividad para una remodelación a fondo. La derecha catalana y española no puede limitarse a ofrecer algunas soluciones técnicas para trampear la crisis económica y volver a un periodo de bonanza material. Las personas, al fin y al cabo, no sólo vivimos de pan y de coches, sino de sueños, de proyectos comunes y de vectores de sentido. No es tarea exclusiva de los intelectuales liberales y conservadores diseñar la arquitectura de la sociedad post-crisis. Se trata de un proyecto que debe ser conjunto. Ahora bien: el centro-derecha español y catalán está dispuesto y preparado para pilotar una renovada vertebración simbólica de la comunidad. No es una tontería. El hombre -dice el antropólogo Ernst Cassirer- es ante todo un ser simbólico. Es hora de desplegar un nuevo horizonte de sentido común. Es hora de recuperar el realismo y la ilusión. Es la hora de la cultura.

Como un castillo de naipes

Por , 24 junio 2011 18:18

naipesNuestra sociedad  henchida y orgullosa, autosuficiente y prepotente se muestra ahora como un castillo de naipes. Figuras de arena, fuegos  de artificio. Una crisis financiera y todo se pone en entredicho. Aquel personaje soberbio y altivo entra en concurso de acreedores y de héroe pasa a villano. Aquel otro político y salvador de la patria en pocos meses es despreciado y vilipendiado incluso por los suyos.

No diré que todo es vanidad y nada más que vanidad como el Cantar de los Cantares pero nuestra sociedad debe de buscar asideros más sólidos que el poder, la riqueza y el  dominio de unos sobre los otros.

El problema no esta en “las estructuras de poder”  sino en la deficiente moral de la persona.  Esta enorme crisis que estamos sufriendo ha de ser un motivo –uno más- para pasar de la sociedad del tener a la sociedad del ser. El problema y también la solución está en cada uno de nosotros: vivir de forma coherente, no envidiar la riqueza ajena, ni los bienes ajenos; pensar en el otro…. En fin, existe solución radica en  profundizar, meditar, –otra vez más-  en las eternas preguntas: ¿quién soy? ¿A dónde voy?

España y Alemania denunciadas como transgesoras de derechos fundamentales

Por , 16 abril 2011 7:55

imagesMadrid, 14 de abril de 2011. Hoy se ha iniciado en Viena la Tercera Reunión sobre Derechos Fundamentales organizada por la Agencia de los Derechos Fundamentales de la UE.

El encuentro trata acerca de diferentes conflictos que amenazan los derechos fundamentales en la Europa actual. Se trata, básicamente, de recoger información acerca del incumplimiento de derechos fundamentales y trasladarlos a las instituciones europeas y a los países miembros acompañadas de propuestas de actuación.

Pues bien, en la sesión de hoy ha tenido un protagonismo especial el capítulo educativo. Y es que los asistentes a este encuentro (representantes de los 27 países de la UE así como delegados de ONG’s y personalidades de la sociedad civil) han tenido ocasión de escuchar cómo en dos países democráticos de la UE (Alemania y España) se están vulnerando los derechos fundamentales de los padres en relación con la educación de sus hijos.

La exposición sobre la vulneración de los derechos de los padres en Europa ha sido realizada por Alliance Defense Fund (ADF), una entidad internacional privada que defiende las libertades fundamentales. Para exponer el conflicto de Educación para la Ciudadanía en España (EpC), ADF ha contado con la colaboración  de Miguel Gómez de Agüero, padre español demandante en Estrasburgo y miembro de Profesionales por la Ética.

Gómez de Agüero ha expuesto las líneas básicas de las asignaturas españolas de EpC y su propósito de moldear la conciencia de los alumnos para cambiar sus valores. Igualmente, ha puesto de relieve que los padres españoles, en apenas tres años, han presentado 55. 000 declaraciones de objeción de conciencia negándose a que sus hijos asistiesen a clase. «El conflicto», ha concluido Gómez de Agüero, «ha dado lugar a más de 2.000 procedimientos judiciales que no se han paralizado  a pesar de que el Tribunal Supremo (en una votación muy dividida) negó a los padres la posibilidad de objetar a estas asignaturas. Y es que son ya 375 los españoles que han presentado demanda contra el Estado español ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo por vulneración de derechos fundamentales en el caso de la EpC española.

Por su parte, Roger Kiska, representante de ADF, ha expuesto diferentes ejemplos en los que los derechos de los padres y la libertad de pensamiento se han situado al final de una larga lista de caso con mayor rédito político. «La corte de Estrasburgo», ha afirmado Kiska, «está altamente politizada y eso impide que se mantenga justa e imparcial». Uno de los ejemplos expuestos por el abogado es el de 35 padres alemanes que han sido condenados por negarse a llevar a sus hijos a clases y talleres prácticos de educación sexual estatal. Este conflicto, que está siendo defendido en la Corte de Estrasburgo por ADF, ha tenido lugar en Salzkotten (Paderbor, Renania del Norte-Westfalia), donde la represión a los padres ha llevado a la cárcel a varios de ellos. Entre otros casos, una madre de familia numerosa ha sido encarcelada durante 43 días tras negarse a que tres de sus hijos asistieran a clases estatales de educación sexual en una escuela primaria.

Como explica Leonor Tamayo, responsable del Área Internacional de Profesionales por la Ética, los casos de Alemania y España que se han expuesto hoy ante la Agencia de los Derechos Fundamentales de la UE guardan un sorprendente paralelismo. Y es que, en ambos casos los gobiernos y las administraciones vulneran la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades fundamentales, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE.

«La legislación internacional garantiza el derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus convicciones religiosas, filosóficas y pedagógicas», explica Tamayo. «Por eso defendemos a los padres en el conflicto originado por la EpC española ante los gobiernos, las administraciones y los tribunales».

Profesionales por la Ética ha denunciado este conflicto ante instituciones como el Parlamento Europeo y diferentes foros convocados por la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE).

Con el mismo propósito de salvaguardar el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones, Profesionales por la Ética también ha promovido una declaración internacional exigiendo la liberación de los padres alemanes encarcelados y el resto a sus derechos fundamentales. Esta declaración, que ha sido remitida a diferentes instituciones de la UE, al Consejo de Europa, al Gobierno Federal Alemán y a los tribunales alemanes relacionados con el caso, ha sido suscrita por 8.000 personas de más de 30 países de todo el mundo y por 44 asociaciones y entidades civiles.

Panorama Theme by Themocracy